Es curioso que al tener que afrontarlo la gente intente consolarte con palabras optimistas y llenas de brillo como es una mala racha, ya pasará o incluso que después de la tormenta saldrá el Sol.
Sin embargo, ¿qué pasa en aquellos lugares donde no deja de llover?
Podéis llamarme pesimista, o quizás amargada, persona gris o escombro que sólo sabe estar triste, pero, ¿qué pasaría si pudieseis disfrutar del cielo durante dos años seguidos y luego os pusiesen los pies en la Tierra?
Yo personalmente, llevo exactamente dos meses y 21 días en la Tierra, habiendo vivido en el cielo dos fugaces años que no pude casi acariciar, por la confianza a que fueran más.
Cada día me despertaba con una sonrisa dibujada en la cara, ansiosa a abrir las persianas de mi habitación y contemplar el día precioso que hacía, hiciese el tiempo que fuese, lo verdaderamente importante en eso, es que pronto podría verte. Cuando ese momento tan tierno llegaba me rendía ante ti con un gran abrazo que te apretaba fuertemente para tenerte seguro junto a mi, o con un beso que pudiese sellar aquellos labios con los míos.
Daba igual si estábamos todo el día tumbados en la cama o dando una vuelta o quizás haciendo lo que más nos gustaba porque realmente lo importante en todo eso era tenerte cerca, junto a mi, sabiendo que me amabas como a nadie, únicamente a mi.
Quizás había discusiones, peleas sin sentido por pequeñeces, pero en fondo y al final, sólo cabía en aquellas palabras mal dichas y esos gestos mal intencionados arrepentimiento puesto que sólo había amor en aquellas disputas absurdas.
Al final del día, alguno que otro, dormíamos abrazados el uno al otro, recuerdo en aquellas noches frías de invierno en las que y dormía junto a ti, con otra sonrisa apegada a mi ser, que me dejaba descansar en paz, durante todas las noches. Aquellas en las que no estábamos juntos, contaba los instantes para volver a verte, pero recuerdo, que me conseguías dormir con aquellas conversaciones largas y tendidas en las que tu y yo hablábamos sin cesar de volver a estar juntos y demostrarnos nuestro amor de nuevo.
¿Qué más daban esos celos absurdos; sólo éramos los dos en aquella burbuja de encanto y dulzura?
Ahora os preguntáis que fue de aquel chico que me hizo feliz, que me llevo a los cielos y que sobre todo, me enamoró. Pues bien, ahora mismo ni yo misma sé en qué punto está, si en un "he dejado de sentir amor hacia a ti" o en "me he enamorado de otra persona" o en algún remoto e imposible lugar un "me he dado cuenta que no puedo vivir sin ti" o quizás en un simple pero profundo "te amo".
Cada palabra que me diriges supone un mundo de preguntas e interrogantes sin respuesta, en suposiciones sin acercamiento, en pensamientos absurdos de una idiota enamorada, que no es capaz de mirar hacia delante sin él, sin poder crecer sin su amor.
Ya soy incapaz de mirar esas fotos de besos profundos, o aquellas cartas que me escribías. Sólo tengo fuerza de escuchar aquellas canciones que tanto nos dedicábamos y que poco a poco nos mantenían unidos. Pues ahora bien, me gustaría que si algún día lees esta entrada, escuches todas las palabras de la canción "Siento que no estás", no busques razón, busca sentimiento, busca aquel momento en el que te la enseñé, porque ¿sabes qué? no hay nada que describa mejor mi situación que esa canción.
Haz un hueco en tu corazón, para ella, para mí, para el amor verdadero que gracias a ti, sé que existe y me niego a dejarlo marchar....
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